Cada vez más hogares incorporan una zona de trabajo en el salón, ya sea por necesidad o por comodidad. El reto está en integrar el despacho en el salón sin romper la armonía del espacio ni restarle calidez. Hoy te contamos cómo conseguirlo con estilo, funcionalidad y coherencia estética.
Encuentra el rincón perfecto
No necesitas una habitación extra para montar tu oficina en el salón. Basta con elegir un rincón con buena luz natural —idealmente cerca de una ventana— y suficiente tranquilidad para concentrarte. Evita colocar el escritorio en el salón en zonas de paso o frente al sofá: la idea es que tu área de trabajo se sienta integrada, pero diferenciada.
Muebles que se mimetizan
La clave para lograr un despacho en el salón que no parezca una oficina es optar por muebles acordes al resto de la decoración.
Elige un escritorio con materiales o tonos similares a los del salón —madera natural, metal negro, lacado blanco…— y acompáñalo de una silla cómoda pero estética. Si tu estilo es más nórdico o contemporáneo, busca líneas sencillas y colores neutros; si prefieres un look boho o clásico, apuesta por texturas y piezas con más carácter.

Orden y almacenaje con estilo
Un espacio ordenado transmite calma y ayuda a mantener la estética del salón. Sustituye los archivadores por cestas de fibras naturales, cajas decorativas o estanterías que se integren en la composición general.
De esta forma, tu zona de trabajo en el salón resultará tan armónica como práctica.
Crea separación visual sin perder amplitud
Si tu salón es amplio, puedes delimitar el despacho con una alfombra, un biombo ligero o una estantería abierta. Así crearás una ligera división sin bloquear la luz ni cerrar el espacio. También puedes jugar con el color de la pared: pintar el fondo del escritorio en un tono suave ayuda a marcar la zona y, a la vez, aporta profundidad visual.

Detalles que inspiran
La decoración marca la diferencia. Añade láminas, plantas, velas o una lámpara de diseño que aporten personalidad sin distraer. Un pequeño tablón de inspiración o una repisa con objetos bonitos pueden ayudarte a mantener la motivación y dar ese toque acogedor que hace que el despacho en el salón encaje perfectamente con el resto del hogar.

Integrar tu despacho en el salón no tiene por qué romper la armonía de la estancia. Con una elección cuidada de muebles, buena organización y algunos trucos de decoración, puedes disfrutar de una oficina en casa funcional, estética y con estilo propio.


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